Hay momentos en la historia de las ideas que funcionan como bisagras oxidadas: chirrían, molestan, pero una vez que la puerta se abre, el paisaje que revelan es tan distinto que resulta imposible volver a cerrar los ojos. Estamos viviendo uno de esos instantes. Si hacemos caso a la analista y escritora María Álvarez, una de las voces más lúcidas de nuestro panorama intelectual, hemos llegado a 2026 con una dicotomía brutal sobre la mesa, una que no admite prisioneros: «O construir un mundo de abundancia, o abandonar el que tenemos en manos del odio».
Álvarez publicó el pasado 10 de enero un texto en su substack que tiene el aroma de los manifiestos fundacionales. Titulado Abundancia o barbarie, el artículo rastrea el origen de nuestra actual neurosis política hasta un momento muy preciso: el tercer debate de la campaña electoral de 2008, cuando Barack Obama, ante la quiebra de Lehman Brothers, sentenció que «hemos vi…



